lunes, 10 de septiembre de 2012

NUEVAS TECNOLOGÍAS Y REDES SOCIALES

Desayunos conectados (Sitges, Barcelona)
No cabe duda del papel que juegan actualmente en nuestras vidas las nuevas tecnologías y, por ende, las redes sociales. Aunque todavía encontramos quien se opone a aplicar estas herramientas, es indudable el valor y la proyección que están alcanzando en la actualidad. Hace algún tiempo leí una noticia que decía que el 90% de las parejas formadas en Holanda y Alemania en la última década había sido gracias a las redes sociales. ¿A qué se debe que el porcentaje sea tan alto? Quizás la vida que llevamos no nos deja tiempo para salir. Es mucho más rápido conocer a alguien de esta manera. No tienes que ir a las discotecas a hacer el ridículo intentando disimular que bailas como un muñeco de madera. No tienes que arreglarte. No tienes que moverte de la silla en la que pasas sentado buena parte de la semana. Solo te conectas al ordenador, envías unas cuantas fotos, recibes otras, charlas unas horas y ya. Si hay suerte, ¡tienes pareja! Después, con el paso de las semanas, de los meses, del tiempo, ya veremos si la romántica historia de amor acaba en boda o en fracaso. En cualquier caso, el porcentaje de rupturas de parejas formadas gracias a internet no es mayor que el de parejas que se han conocido por los medios tradicionales. "Es que en internet la gente engaña", dicen muchos. ¿Y fuera del ámbito virtual nadie engaña? Considero que la persona legal lo es en cualquier aspecto, momento y lugar de su vida.

Dejando a un lado la cuestión amorosa, debemos destacar la importancia que están cobrando las redes sociales. Aunque no podemos perder de vista la necesidad de velar por nuestra intimidad, gracias a Facebook, Tuenti y páginas similares, nos hemos reencontrado con amigos de la infancia y también podemos mantener el contacto con personas de nuestro ámbito profesional, social o cultural. Sin ir más lejos, gracias a las redes sociales puedo charlar cada día con mis compañeros de la universidad (en algunos casos, ya amigos íntimos). También mantengo el contacto con personas que viven en otro continente y que de otra forma sería una auténtica quimera poder tener noticias de aquellos lares a diario. Un ejemplo: hace pocos días se produjo un terremoto de magnitud 7,9 en Centroamérica. Un mensaje a través de Facebook y otro a través de Whatsapp fueron suficientes para saber que algunas personas que me importan estaban bien.

Como sé que alguna persona muy cercana a mí comentará los inconvenientes de las redes sociales y de las nuevas tecnologías, no voy a obviar que es fundamental hacer un uso correcto de las mismas. De esta manera, debemos tratar de no exponer excesivamente nuestra intimidad. No en vano, como decía un amigo, si vas a viajar a determinados países, las autoridades locales pueden saber perfectamente qué personas forman parte de tu círculo de amistades y en qué ámbitos políticos, económicos, sociales y culturales te mueves. Internet, sin duda alguna, deja rastro. Así que vayan con cuidado. Y por si algún día son famosos, tengan cuidado con los vídeos que graban.


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