BREVES PENSAMIENTOS DEL ESCRITOR
El escritor permanecía sentado frente a la televisión, aunque esta estaba apagada. Como tantas y tantas veces, una luz tenue alumbraba el centro de la sala. Velas e incienso, como siempre. Una copa de vino tinto recién llegado de Hungría. Mil versos incompletos. Un deseo. Un sueño. Una canción. Tu cuerpo, y tu mirada cautivadora, paseando por sus pensamientos, antes y después de una conversación intensa e interesante. Corta, como siempre. Como todas las que el escritor imagina que mantiene cada noche antes de dormir. Y sueña que volverás. Y te convierte en canción. Y mira hacia arriba para solicitar al jefe de los cielos que haya, al menos, una noche más. Y que se haga de día estando a tu lado. Y que no llegue el final.


Plas, plas, plas...
ResponderEliminarNo puedo decir nada más ;)
¡Genio!
(qué montón de cosas que has dicho en tan pocas palabras... anonadado me hallo).
Bonito..
ResponderEliminarA veces, alguien te sonríe tímidamente en un supermercado
ResponderEliminaralguien te da un pañuelo
alguien te pregunta con pasión qué día es hoy en la sala de espera
del dentista...
Goytisolo, claro.
Helena
Precioso
ResponderEliminar