domingo, 16 de septiembre de 2012

IMPOSTOR PRÍNCIPE ENCANTADO

Ojos arrasados de una tuareg (Mikel Barrero)
Es el deseo el sendero oscuro que conduce a este pesar. El deseo de tenerte y no alcanzarte, de quererte y no olvidarte. Un deseo iluso, absurdo, un imposible. Porque quiero quererte y tú no quieres. O no puedes. O no debes. Porque estando lejos no te pierdo. Ni te gano. Y estando cerca no te toco porque te escondes en este corazón, siempre cubierto y protegido, de hielo, de piedra, de plomo, de fuego. Pasa el día. Sale el sol. Se esconde. Y vuelta a empezar. Y es el tiempo, que esconde el dolor de los dolores bajo paisajes sublimes, quien se encarga de pintar con sus colores mi bucólico abandono existencial. Es el tiempo aquel médico que siempre está presto y dispuesto para atender, para cuidar y para aliviar las heridas que una relación equivocada marcó a sangre y fuego sobre la piel arrasada de aquel que un día enfermó de amor. Y tú, princesa adorable, percibes que tu alma empieza a sanar cuando no bañas sus cartas en perfumes que traen a tus recuerdos, y a tus sueños, las noches en que tu mortal caballero disfrazado de impostor príncipe encantado prometía su reino a cambio de besos fingidos. Será el tiempo el astrónomo que trazará las líneas que unirán las estrellas y marcará la distancia cuyas barreras debemos romper para que los hados cumplan con la promesa que hiciste para volver. Volver para quedarte sin echar la vista atrás. Sin pensar en lo que no fue. Planeando lo que vendrá. Convirtiendo momentos de afecto y ternura en la arrebatada pasión que siempre soñarás.


martes, 11 de septiembre de 2012

BANDERAS, FRONTERAS E INDEPENDENCIA

Onze de setembre. Diada Nacional de Catalunya. Aunque algunas personas critican, por supuesto de forma gratuita, mis ideales, hace tiempo que dejé de creer en estados, fronteras, banderas, salvapatrias de tres al cuarto y patriotismos de mercadillo. Pese a todo, me siento catalán y también español. Eso sí, cada vez más catalán; cada vez menos español. ¿De dónde soy? Nací en Barcelona. Catalunya. España. Tengo raíces zaragozanas y granadinas. A mucha honra. Nadie puede negar que soy español. Tampoco que soy catalán. Hace tiempo que se ha puesto a hervir un peligroso caldo de cultivo. Desde diferentes sectores se está buscando de forma constante el enfrentamiento con Catalunya. Parece que somos los culpables de los males de España. Este verano, cuando se quemaba l'Empordà, en el noreste de la península ibérica, llovían mensajes a través de Twitter de muchos que se alegraban de nuestra desgracia y que afirmaban que una España sin Catalunya sería mucho mejor. Espero y deseo que no fuese el sentir generalizado. Porque a mí me apenaba ver cómo ardían los montes del Moncayo en Zaragoza, o los de Valencia, o los de Canarias o los de Madrid. Es solo un ejemplo. Pero si el sentir es generalizado, no pasa nada. Se habla, se negocia una salida y se concede la independencia. ¿Para qué quiero estar yo en un sitio donde no se me quiere? ¿Por qué nos tiene que aguantar España si no nos quieren los españoles? Además, el pseudoargumento burdo y absurdo ese que dice que Catalunya nunca será independiente porque "España es España desde siempre" no es válido en absoluto. España no es España desde siempre y el que diga que sí, que se documente bien para darse cuenta de su error y del año en que España empezó a ser España. Quedaron atrás, muy atrás, los años en que el sol no se ponía en el Imperio. De hecho, si en 1492 se descubría América para los europeos (que para los americanos ya estaba descubierta), en 1598 la Corona española ya empezaba a perder sus posesiones. Además, sobran comentarios de militares con sangre fascista en sus venas que seguramente se graduaron cuando el dictador aún entregaba los diplomas. "Por encima de mi cadáver", dijo uno de ellos. Por otro lado, y digo yo, ¿qué tiene de malo convocar un referéndum para que el pueblo catalán decida su futuro? La realidad es que el 70% de la población de Catalunya es de fuera o hijos de llegados de fuera. ¿Quién asegura la victoria del sí? ¡Nadie! Pero si ganaran los independentistas, ¿dónde está el problema? ¡Ah, ya! Que uno de los principales motores económicos de España dejaría de aportar su riqueza granito de arena a las arcas estatales. Y eso provocaría que muchos cuatreros de guante blanco dejaran de chupar la sangre a siete millones de ciudadanos. Ya solo quedarían 37 millones de españoles a los que sangrar.

No quiero despedir esta entrada sin comentar que Catalunya celebra esta diada porque fue el 11 de septiembre de 1714 cuando, después de catorce meses de asedio, las tropas borbónicas lograron hacerse con el control de la ciudad de Barcelona en plena Guerra de Sucesión española. Esto supuso la abolición de las instituciones catalanas con los Decretos de Nueva Planta que, dicho sea de paso, hundieron a la Corona de Aragón.

Tengo muchos amigos en diferentes lugares de mi país. Soy español. Y catalán. Y me siento también aragonés y un poco andaluz. Seguiré sin creer en banderas, en patrias o en fronteras, seguiré siendo español, pero cada día un poco menos. Y, por el contrario, del mismo modo y por todas estas razones, me sentiré un poco más catalán. Visca Catalunya!


lunes, 10 de septiembre de 2012

NUEVAS TECNOLOGÍAS Y REDES SOCIALES

Desayunos conectados (Sitges, Barcelona)
No cabe duda del papel que juegan actualmente en nuestras vidas las nuevas tecnologías y, por ende, las redes sociales. Aunque todavía encontramos quien se opone a aplicar estas herramientas, es indudable el valor y la proyección que están alcanzando en la actualidad. Hace algún tiempo leí una noticia que decía que el 90% de las parejas formadas en Holanda y Alemania en la última década había sido gracias a las redes sociales. ¿A qué se debe que el porcentaje sea tan alto? Quizás la vida que llevamos no nos deja tiempo para salir. Es mucho más rápido conocer a alguien de esta manera. No tienes que ir a las discotecas a hacer el ridículo intentando disimular que bailas como un muñeco de madera. No tienes que arreglarte. No tienes que moverte de la silla en la que pasas sentado buena parte de la semana. Solo te conectas al ordenador, envías unas cuantas fotos, recibes otras, charlas unas horas y ya. Si hay suerte, ¡tienes pareja! Después, con el paso de las semanas, de los meses, del tiempo, ya veremos si la romántica historia de amor acaba en boda o en fracaso. En cualquier caso, el porcentaje de rupturas de parejas formadas gracias a internet no es mayor que el de parejas que se han conocido por los medios tradicionales. "Es que en internet la gente engaña", dicen muchos. ¿Y fuera del ámbito virtual nadie engaña? Considero que la persona legal lo es en cualquier aspecto, momento y lugar de su vida.

Dejando a un lado la cuestión amorosa, debemos destacar la importancia que están cobrando las redes sociales. Aunque no podemos perder de vista la necesidad de velar por nuestra intimidad, gracias a Facebook, Tuenti y páginas similares, nos hemos reencontrado con amigos de la infancia y también podemos mantener el contacto con personas de nuestro ámbito profesional, social o cultural. Sin ir más lejos, gracias a las redes sociales puedo charlar cada día con mis compañeros de la universidad (en algunos casos, ya amigos íntimos). También mantengo el contacto con personas que viven en otro continente y que de otra forma sería una auténtica quimera poder tener noticias de aquellos lares a diario. Un ejemplo: hace pocos días se produjo un terremoto de magnitud 7,9 en Centroamérica. Un mensaje a través de Facebook y otro a través de Whatsapp fueron suficientes para saber que algunas personas que me importan estaban bien.

Como sé que alguna persona muy cercana a mí comentará los inconvenientes de las redes sociales y de las nuevas tecnologías, no voy a obviar que es fundamental hacer un uso correcto de las mismas. De esta manera, debemos tratar de no exponer excesivamente nuestra intimidad. No en vano, como decía un amigo, si vas a viajar a determinados países, las autoridades locales pueden saber perfectamente qué personas forman parte de tu círculo de amistades y en qué ámbitos políticos, económicos, sociales y culturales te mueves. Internet, sin duda alguna, deja rastro. Así que vayan con cuidado. Y por si algún día son famosos, tengan cuidado con los vídeos que graban.


LA PRINCESA SIN TRONO

Magnífica fotografía del artista donostiarra Mikel Barrero
"¡Qué triste tiene que ser la vida de alguien que vive peleado con su mundo, con su entorno, con todo aquel que lo rodea! ¡Qué oscura y falsa es el alma de aquel que solo vive para criticar a los demás! ¡Qué desperdicio de vida cuando navegas en el velero de la disputa por los mares de la discordia! ¡Qué vacía es la vida de aquel que necesita meterse en la vida de los demás porque la suya tiene poco valor! ¡Curioso resulta comprobar cómo te sorprende recoger tempestades, cuando vives sembrando vientos!", así respondió el hada madrina a la princesa sin trono, que se extrañaba de que nadie quisiera acercarse a ella.

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Chafardero, ra (del cat. xafarder)
1. adj. Chismoso, cotilla
Chismoso, sa
1. adj. Que chismea o es dado a chismear
Cotilla
2. Persona amiga de chismes y cuentos
Chismear
Traer y llevar chismes (noticias que pretenden indisponer)
Chisme (Quizás del latín cimex, 'chinche')
1. m. Noticia verdadera o falsa, o comentario con que generalmente se pretende indisponer a unas personas con otras o se murmura de alguna.