viernes, 20 de enero de 2012

MI ÁRBOL DE NAVIDAD


 Aunque ya ha pasado la Navidad, mi árbol sigue aquí plantado, en mitad del comedor, majestuoso. Con sus bolas doradas. Con las cajitas que imitan regalos. Con sus luces de colores. También con las postales recibidas (dos; ¿dónde quedó aquella bonita costumbre de felicitar las Navidades con postales?). Me gusta contemplar mi árbol iluminado. ¡Me relaja! Así que he decidido que ya no lo voy a quitar en todo el 2012. Imagino que más de uno pensará que estoy absolutamente tarado. Pero no voy a guardar este año mi árbol de Navidad por varias razones. Porque no me apetece. Porque la sala se ve muy linda con el árbol, con sus adornos y con todas las luces que compré. Porque, además, sería perfecto mantener a lo largo de todo el año ese espíritu navideño que solo aparece desde el 15 de diciembre hasta el 6 de enero, algo que critica de forma más que acertada alguien a quien quiero mucho, Lorien, en su blog:

http://informaticodeletras.wordpress.com/2011/12/30/feliz-navidad/

Y, finalmente, porque me trae recuerdos increíblemente mágicos de las últimas fiestas de Navidad. Así que ahí se queda mi arbolito acompañándome todo el año.

jueves, 19 de enero de 2012

BREVES PENSAMIENTOS DEL ESCRITOR


El escritor permanecía sentado frente a la televisión, aunque esta estaba apagada. Como tantas y tantas veces, una luz tenue alumbraba el centro de la sala. Velas e incienso, como siempre. Una copa de vino tinto recién llegado de Hungría. Mil versos incompletos. Un deseo. Un sueño. Una canción. Tu cuerpo, y tu mirada cautivadora, paseando por sus pensamientos, antes y después de una conversación intensa e interesante. Corta, como siempre. Como todas las que el escritor imagina que mantiene cada noche antes de dormir. Y sueña que volverás. Y te convierte en canción. Y mira hacia arriba para solicitar al jefe de los cielos que haya, al menos, una noche más. Y que se haga de día estando a tu lado. Y que no llegue el final.

miércoles, 18 de enero de 2012

SINCERIDAD O INCONTINENCIA VERBAL

Y aquí van unas palabras dedicadas a los amantes de la pseudosinceridad. El Diccionario de la Real Academia Española define el vocablo sinceridad como ‘sencillez, veracidad, modo de expresarse libre de fingimiento’. Pero es necesario aclarar alguna cuestión al respecto. Una cosa es que seamos sinceros a la hora de expresar lo que sentimos. Y otra muy diferente es que se padezca una irrefrenable e irrespetuosa incontinencia verbal que nos impida callarnos en determinadas situaciones. Hay momentos en que el silencio es más bello que cualquier palabra que pueda ser pronunciada. Y mucho más si tenemos en cuenta que esas palabras están repletas de mala educación y de mal gusto. Porque el silencio, sabiendo lo que suele pasar por tu cabeza, es una forma de respetar a las personas con las que estás conversando. Esto es, si no tienes nada bueno que decir, mejor quédate callado y limítate a escuchar y a disfrutar de aquellos que hablan respetando. Porque, en una conversación entre varias personas, no es obligatorio que todos digan todo lo que piensan. Es esta una buena manera de no hacer el ridículo siempre y de conseguir que la gente no te mire con mala cara.

LABIOS COMPARTIDOS

Así rezaba la canción del grupo mexicano Maná. Cuando mi amigo me contó la situación que estaba viviendo, supe que debía dar un paso al frente y decir basta a una vida surrealista que no merecía. Cada vez que a ella le apetecía, lo dejaba. Se iba de casa varios días y él no podía ni hablar con ella, pues estaba totalmente ilocalizable. Las primeras veces, la desesperación de mi amigo era absoluta. No sabía qué hacer, dónde buscar, con quién hablar. Después, se fue acostumbrando a las desapariciones de ella cada vez que discutían. De hecho, las mayores broncas se producían, casi siempre, cuando se acercaba el fin de semana. Y, llegado el lunes, ella regresaba. Él jamás supo dónde iba ella cuando se enfadaba y desaparecía.

Con el paso del tiempo, mi amigo se acostumbró a las desapariciones de su novia. Por más que preguntaba, ella nunca le dijo dónde se escondía, dónde se recluía hasta que se le pasaba el enfado y volvía a casa. El muchacho desistió. Dejó de querer saber. Empezaba a darle lo mismo. Llegó un momento en que, cuando ella se marchaba, se limitaba a esperar el inicio de la semana para volver a ver cómo ella atravesaba nuevamente los umbrales de la casa. Un par de días más sin mediar palabra entre ellos y, poco a poco, todo volvía a la normalidad. Cíclicamente, varias semanas de tranquilidad daban lugar a un fin de semana de desaparición, previa bronca monumental. Así pasaron varios años. Ni uno ni dos. Siete u ocho.

La cuestión es que él me contó lo que pasaba. Lo único que pude decirle es que él merecía mucho más. Y, por supuesto, que había otra persona en la vida de ella. Sé que fue como si le cortara el corazón con un cuchillo. Se lo dije con mucha calma, con todo el respeto posible. Su mirada, triste, desolada, perdida, me mataba. Pero, al mismo tiempo, sin palabras, en silencio, me estaba confirmando que no me equivocaba.

Solo podía hacer dos cosas: en primer lugar, decirle que tomara la decisión que tomara, aquí me tenía, y que el miedo a la soledad no lo paralizara. Y, en segundo lugar, darle ese abrazo necesario que pudiera arroparlo en un momento tan delicado.

Y lo que son las circunstancias, pocos días después, él supo que sus sospechas, y las mías, eran reales. Ella se refugiaba en brazos de su amante cada vez que él pasaba el fin de semana en la ciudad. Justo cuando él venía, ella se enfadaba con mi amigo para tener motivos para desaparecer. No hace falta profundizar en los detalles. Hoy mi amigo vuelve a sonreír, vuelve a ser feliz. Me contó la buena nueva no hace demasiado tiempo. Y me dijo que había enviado un e-mail a su novia donde le indicaba un link que contenía una canción que descubrió en su día gracias a mí:


(Esta historia está basada en hechos reales)

martes, 3 de enero de 2012

EL 2012 YA ES PRESENTE

Desde que me he levantado esta mañana estoy intentando escribir la entrada del día de mi cumpleaños. Y no encuentro las palabras. Así que, cansado de esperar a que la inspiración, una vez más, me ilumine cuando quiera, he pedido una pizza, he abierto una botella de Rioja que hace días reclamaba mis atenciones, he encendido unas velas y unos inciensos, he apagado la tele y me he sentado delante del ordenador.

Mientras suenan diferentes canciones de Maldita Nerea, he intentado hacer balance de mi vida a lo largo del 2011. Y lo cierto es que solo puedo sonreír. Tengo que cambiar algunas cuestiones en el 2012 y, sobre todo, tengo que fijarme los plazos necesarios para introducir los cambios previstos. Pero todo a su debido tiempo. Entre tanto, si pienso en lo que me ha aportado este año que acaba de finalizar, salvo alguna excepción, el balance es positivo.

Pasado y presente

Por las circunstancias, han salido de mi vida algunas personas que de un modo u otro fueron, y siguen siendo, decisivas en mí. Gracias a ellas, hoy soy parte de lo que soy. Sin duda alguna, han dejado su granito de arena y un trozo de su ser y de su forma de pensar en mí. Y por ello les estaré eternamente agradecido.

Por el contrario, han entrado otras que ya son importantes para mí. De hecho, aquí os adjunto un link del blog de una de ellas:


Es un honor que alguien te tenga tanta estima y tanto cariño que te llegue a considerar su hermano.

No quiero dar más nombres porque, como más de uno sabe, soy despistado y corro el riesgo de olvidar a personas que realmente me importan y que merece la pena haber conocido: mis amigos del Grupo de Oxford vais a estar siempre ahí; también los del JISO. Y el trío del “café tres cuartos”: Diego, Elena y Cris. Y los del Petit Racó. Y el gran Alex de la Dolce Vita, que, como yo, tampoco debe dejar de perseguir sus sueños. Todos tenéis ya un trocito de mi corazón.

Por otro lado, algún amigo de la infancia que se encontraba en un laberinto vital, al fin, vuelve a ver la luz y ve en el horizonte la salida del túnel y que la vida está repleta de lapiceros de colores para pintarla a su gusto.

¡Aquí o en la China Popular!

También he conocido a alguien que me ha enseñado a tener en cuenta que en la vida no debemos tener prisa, que las cosas llegan a su debido tiempo. Que si Dios quiere, el universo entero se pone de acuerdo, los astros se alinean y sopla viento a favor. Y, aunque desespero, esperaré. Espero. Y mientras aprendo a esperar, soñaré con unas palabras llenas de alegres lágrimas y de esperanza: “sin vacilar, te garantizo que habrá más historia”. Y mientras sueño con esas palabras y mientras sonrío recordando el 2011, intentaré cumplir con la primera promesa del 2012: hacer de nuestros imposibles una realidad. Porque nunca sabes qué pasará mañana. Porque el mejor ejemplo lo tienes en este momento a tu lado. Y porque espero que, si hace falta, vayas a la China Popular en busca de tu sueño.

Hoy puedo decir que estoy tranquilo, en paz conmigo mismo y con los demás, que no debo nada a nadie. Quizás a Dios, si existe, por mis continuas dudas. Pero eso lo hablaré con Él cuando llegue el momento. Si me lo permite, claro. Que igual está enfadado conmigo por mi permanente rebeldía, porque por mis ansias de conocerlo, intento alcanzarlo a través de la razón. Y no puedo.

Quiero aprovechar estas líneas para pedir disculpas a aquellas personas a las que pude haber fallado. No fue mi intención herir a nadie ni jugar con sus sentimientos. Espero que, si realmente actué mal y lastimé a alguien, sepa aceptar mis disculpas.

Hoy no tengo nada que reprochar a nadie. Si alguien me hizo daño, imagino que tampoco fue su intención. Las cosas, la vida, a veces van como van. Considero que es mejor, en todo momento, hablar claro y decir las cosas de forma directa, sin rodeos. Pero también entiendo que no siempre es fácil ser sincero. En ocasiones, no somos capaces de afrontar la realidad por el miedo a equivocarnos o por temor a lastimar. Pero nunca me comí a nadie por haber errado.

Objetivos

Me muero de ganas de vivir. Y mantengo los objetivos que me marqué hace algún tiempo y que indiqué en la primera entrada de este blog (“He vuelto a soñar”). Este es el link:


Mis sueños, mis deseos, siguen intactos. Y se refuerzan cada día. Porque sí, porque sigo teniendo en mente todas las cosas que expliqué el 13 de agosto de 2011. Y, aunque a día de hoy parezca difícil, intentaré hacer realidad todo aquello que parezca imposible.

Un abrazo para todos y feliz 2012.