sábado, 8 de marzo de 2014

Y UNA JOVEN MUJER GRITÓ LIBERTAD

Náyade grita libertad (Mikel Barrero)
Recuerdos de tu esclava niñez y de aquella servil sumisión que nunca aceptaste. Junto a ellas, los deseos irrefrenables de fundir el metal de los grilletes de tu cautiverio infausto, para convertirlo en el brillante oro vital que nos regala la libertad.

Vestido largo, sin forma, negro. Mazmorra de silencio. Solo tus ojos verán la luz. Lágrimas de dolor... Dolor del que duele, del que lastima, del que hiere. Solo sus crueles e imperturbables manos recorrerán tu cuerpo de niña, mientras rasga, penetra y rompe en mil pedazos tu alma de mujer, sumisa y dócil por fuera, rebelde e indómita por dentro.

Uno te dio la vida. Luego la regaló de forma despiadada, sin más, por un puñado de monedas sin valor real, pues ganó agua y tierra, pero perdió su honor y tu respeto. Después, otro te la quitó. Comprobó tu belleza y te escondió. "¡Que nadie vea la luz de tus ojos! ¡Que nadie quiera llevarte consigo! ¡Que nadie desee poseerte pues yo soy tu amo, tu señor, tu rey, tu Dios!", gritaba el hombre convertido en verdugo.

Pero el necio desconocía que la eternidad no forma parte de la esencia del ser humano.

Y así, una madrugada, siendo los astros, las estrellas y la luna sus incondicionales aliados, pues se escondieron entre espesas tinieblas, apareció el leal jinete, el amigo que años atrás había tatuado en su piel tu nombre, Hurieyya, para no olvidarte, y había prometido llevarte a tierras lejanas, donde nadie pudiera volver a encadenar tu destino a los barrotes de una prisión, donde nadie pudiera robar tu futuro, donde nadie pudiera obligarte a claudicar y hacerte esperar tediosamente, y de nuevo servil, la llegada del último día de tu existencia.

Un día te preguntaba si de tus entrañas nacerían ansias de venganza. "¡No! ¡No quiero venganza! ¡Lo que quiero es libertad!", respondiste de forma contundente sin que la semilla de la duda pudiera aparecer para borrar de tus labios la expresión de un sentimiento.


José Antonio López Arilla © 2014

1 comentario:

  1. Feliz de que ilustres tus palabras con este dibujo.
    ¿Y si embarcáramos a HURIEYYA en el Maribeltz?

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